Situaciones que perjudican el oficio del domicilio


El testimonio de un repartidor 

Esta es la experiencia reciente de un domiciliario de la capital. Responde al nombre de José y es quien narra el siguiente acontecimiento; un suceso que nunca pensó vivir dentro del gremio de los domiciliarios. 

Ya es bastante duro encontrar oportunidades y salir adelante en un país como Colombia, para que entre domiciliarios nos amenacemos entre sí, por no querer ser seguidores de diferentes paros que se convocan de manera informal por redes socialesLos que se quieran unir a los paros que se unan, no hay ningún problema, pero es un atropello que a quienes no queramos, nos amenacen por salir. No hay nada que justifique la violencia, el que quiera salir a hacer plata honradamente, pues que lo pueda hacer con tranquilidad, dijo José. 

Para este domiciliario es inaceptable que entre colegas, se amenacen. Según cuenta José, hay algunos videos en redes en los que se evidencia como unos individuos esperan a la salida de los establecimientos a que salga un domiciliario para amedrentarlo, por el simple hecho de salir a generar ingresos.  

“Esos que hoy nos amenazan, están muy lejos de defender cualquier derecho de los domiciliarios¿Acaso no piensan en que, si golpean a la gente o le pinchan las llantas de la moto o la bicicleta por no querer parar, le están descuadrando el mes o incluso dándoles más problemas y gastos? No me vengan con ese cuento de que es por el bien de todos. Si pensaran en las necesidades de la mayoría de los domiciliarios, no nos amenazarían por querer producir”concluye José. 

Más allá de los contratiempos que evidencia este domiciliario, también se debe tener en cuenta el deplorable estado de la malla vial, la cual puede ser mortal para los repartidores cuando hay poca visibilidad, es decir en las noches o cuando llueve; esto, junto al problema de la inseguridad a nivel nacional, ha incrementado la dificultad en la ejecución del oficio del domicilio en gran medida. 

Temas como estos deben ser atendidos por las entidades responsables, para ningún ciudadano es un secreto que cada dos cuadras hay un hueco o que hay que andar más pendiente del vecino por la inseguridad de pensar que sea un delincuente. Sumarle esto al domiciliario, además de la experiencia contada por José, solo convierte al oficio en algo un poco caótico cuando se trata de entregar pedidos. 

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